las leves copas de los árboles;
en el otoño se descubren ásperos troncos,
vivientes eternos.
Cuando el viento desprolijo
en brisas se lleva tu escencia;
descubre mi persona lábil,
frágil hueso, mortal y sumiso.
Cuando los vientos fuertes
destechan las casas robustas;
por más valor que ante ellos impongan,
me hacen sentir débil.
El viento enseña la esencia
que denudada vuelve a vestirse.
Y así transcurro sin brisas,
débil, intentando estar oculto.
No sólo la noche me cubre de luna,
sino también es barrera impenetrable,
para no verte y no enfrentarte,
para no mojarme con tu rocío de la brisa del día.
(ABC) Augusto Bautista Candulo
1 comentario:
por mas que el tiempo pase, seguimos siendo troncos, ramas. cada vez mas profundas las raices, mas tortuosos sus caminos.
la vestimenta va cambiando, ocultando nuestra naturaleza verdadera. cambia el follaje y se renueva constantemente. hasta incluso se dan frutos y alguien se sirve de ellos!
pero ojo. no hay que perder la flexibilidad, para que despues, en caso que venga un viento fuerte, no se nos quiebren las ramas y caigan desmayadas e impávidas sobre los que estan alrededor.
por suerte nos salvan las brisas que nos mueven todo el tiempo, para evitar asi convertirnos en seres oscuros, rigidos, solitarios.
beso! =)
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