miércoles, junio 21, 2006

Mateo el pescador

El pescador Mateo Gálvez, era famoso por su historia. Famoso también por haber sido el único pescador en el pueblo que vio una sirena alguna vez. Vivía en un pueblo viejo, casi tan viejo como él, azotado por la barbarie y la guerra en más de una oportunidad. El pueblo amurallado escondía en sus paredes de piedra un pasado lleno de magias, grandes personajes, destrozos y anécdotas. Algeciras sobrepuso su vida a catástrofes y dominios, colonia y liberación para terminar en manos de Alfonso XI cuando la conquisto a los moros en 1748. Todavía queda el rastro de la calzada que se utilizo desde el medioevo para atravesar las cierras de Algeciras y Tarifa. Nadie tenía grandes oportunidades en “Al-Yacirat Al- Jadra” (La Isla Verde) Algeciras para nuestros coetáneos.
Un poco viejo y un poco loco, Armando tenía fama de habilidoso. Había contraído matrimonio pero no fue duradero. La historia de su vida cuenta pasando de boca en boca, que desde que vio a la sirena perdió la cordura y pasó el resto de su tiempo, armándose de herramientas para atraparla. Abandonó el cuidado del Molino de Agua, que aún esta en pie en el Río de la Miel volcándose a encontrar a su fenómeno. También se cuenta que fueron miles sus intentos de atraparla y por buen pescador que fuera, siempre sus intentos fueron fallidos.
Nunca converso con nadie sobre el tema y huraño y hosco, ya con cierta dejadez, se cuenta que se encerró en su casa casi sin ver el sol, para salir de pesca por las noches. Los que lo vieron pasear por las noches el mar mediterráneo con su hirsuta barba y atestado de elementos ininteligibles dicen que cual espectro, fulminaba en una mirada todo intento de interacción.
Cuentan que sistemáticamente salía amparado en la sombra vespertina para ver si lograba encontrar la presa de su vida. Cuentan también que no volvió a verla.
La realidad de la historia, en su consuetudinario secreto, es otra. Paso por el pueblo y llego a mis oídos. Un amigo de Mateo alguna vez contó la verdad. Una verdad que oculto por años como símbolo de lealtad y cuyo secreto rompía por el solo hecho de liberarse de alguna maldición. En el año 1800 se sabía que al ver a una sirena o al conocer a fondo la historia de alguna se caía en una maldición de la que solo se escapaba contando la historia. Así se garantizaba Poseidón, el dios griego del mar, que ningún hombre fuera por sus amadas ninfas acuáticas. Se supone que vengaba a cada sirena que hubiera sido victima de la mirada o de la atención de los hombres. Mateo jugaba noche tras noche en el medio de la inmensidad del mar, con su burlona amiga. Ella jugaba con su pertinaz acechador y embelezaba sus noches con el sonido de su voz mientras el no se explicaba como formar parte de su mundo.
Esta claro que Mateo quería irse con ella. Su humanidad le impedía llevar adelante su plan mas acertado, responder al amor. Ella todas las noches lo acariciaba y lo contenía y él todas las noches fracasaba en su intento de ser como ella. La irrefutable realidad de dos mundos apartados. Inútilmente ambos se esforzaban por estar juntos, inútilmente el fracasaba y fracasaba. No se si al fin era su amor al fracaso o su esperanza.
El envejecía y ella siempre joven. El adquiría mañas y ella era cada vez más dócil. El la bautizo “Celeste”, por su piel y sus ojos. Ella lo bautizo “Neptuno”. No se que habrá sido de ambos. El seguro que esta aun más loco y solitario, más oscuro y solo, más en penumbras que la noche, más fracasado que nunca. Al final siempre forzaron las cosas. Al final eran de dos lugares diferentes, de dos mundos distintos. Supongo que el destino los llevo por el camino de la soledad. Quizás hayan encontrado la forma de unir sus almas y en la vida eterna se encuentren para concluir la historia de la mejor manera, como todos hubiéramos querido concluirla.

Augusto Bautista Candulo (ABC)
Inspirado en cuento: "El pescador y la sirena" del libro "Personajes misteriosos de cuentos fantasticos" de una gran amiga Lucinda S.

martes, junio 20, 2006

Reflexivo

Miro la brasa de mi cigarrillo, miro después el humo
que hace su trayecto aberrante.
Luego veo el tuyo y su humo de camino constante
¿Cuanto reflejaran nuestros humos amantes?

Miro mi castillo y es apenas un dibujo
y yo su dibujante.
Luego veo el tuyo y es uno perfecto,
y gigante.

Después pienso un poco y sé que nuestros humos
reflejan por un segundo nuestro instante.

Augusto Bautista Candulo (ABC)
Colabora con el titulo PFS

lunes, mayo 15, 2006

Concretar el adiós

Flores que derraman lagrimas,
agua que se condensa después del amor
de nuestras almas y rueda mojada
por el hecho frío de nuestra separación.

Pétalo púrpura de mi deseo,
que me derrama cual gota de rocío.
Derramado; ruedo mojado,
cual lagrima por tu mejilla.

Mi boca derrama palabras,
como sangre de nuestras heridas.
Ruedan burlonas por tu mejilla,
sangrando este adiós por culpa mía.

Augusto Bautista Candulo (ABC)

El adiós eterno

Mares que se navegan en barcos,
mareo. Dolor de cabeza que me navega.
Frente que golpea tu sonoro adiós,
retumbos, retumban mi oido.

Sangre que se escurre de mis ojos,
sangran calor y agonía. Sangrados.
Calma que me entrega el tiempo,
después de no escucharte.

Tiempo que me fatiga, arde.
Camino, caminan tu sombra y
tu voz. Dando pasos fuertes,
suenan de nuevo tus palabras de adiós.


Fuerza que me falta, falacia.
Me sobra, me entreno. Fuerza
que te falta, falacia, me lastimas.
Fútil es mi sufrimiento, disfrutas.

Pasión de nuestra piel, apasionada.
Sucede al dolor de nuestras almas desgarradas.
Desgarro de amor sin dejarnos,
curando nuestra piel lastimada.

Paradójico como siempre el adiós,
en nosotros se sucede con encuentros.
Ola de sentimientos, graznidos de pasión,
que curan nuestras almas, curándolas.

Augusto Bautista Candulo (ABC)

Pinche aquí si es que gusta de lo bueno…

Si es que alguien lee mi blog, cosa que no creo, puede que entonces ese pobre infeliz con tiempo de sobra, guste de apreciar ciertas reflexiones de un gran escritor, amigo y autentico Borgiano, de los pocos que existen…(en realidad a Borges muy pocos lo entienden).

Bueno queridos lectores, a disfrutar!!!

sábado, abril 29, 2006

Ellos preguntan yo te respondo

Siempre que me siente en tu cama a tomar granadina y me preguntes que es lo que tomo con cara de sorprendida.
Siempre que nos separe un abismo de recuerdos, un abismo en el que mi memoria tiene mas que la tuya.
Siempre que caminemos bajo la lluvia y los dos estemos de acuerdo en hacerlo y empaparnos.
Siempre que dentro de nuestras bocas este el dejo de nuestro beso.
Siempre que sintiéndonos nos acerque el placer, al mismo lugar sin tiempo.
Siempre que en el final de nuestro discurso exista una mirada cómplice que nos una.

Me voy a sentar a explicarte mil veces, mil cosas.
Voy a llenar los baches de nuestras diferencias y a completar tu recuerdo con mil maravillas.
Voy a mojarme para que no te mojes y voy a decidir ofrecerte mi abrigo aunque quieras protegerme del viento.
Voy a llevar el gusto de tu beso siempre.
Voy a tener presente que vos sos la que me arrima a ese espacio privilegiado de placer.
Y te voy a mirar con los mismos ojos, enamorado.

Independientemente del juicio de los que no saben amar, mi edad y mi historia hacen que te ame aún más, por la experiencia. Tu edad y tu historia hacen que creas en mí más de lo que cree el resto, quizás por inocencia.

Nuestro presente se hace más fuerte cuando estamos juntos.
Si alguien pudiera sentir lo que sentimos, ese alguien estaría de acuerdo, en que los dos somos más que todo lo que desconocemos, más que la memoria, más que el tiempo, más que la historia, más que la lluvia, más que los vientos, más que nuestros besos, más que placer, más que un par de miradas cómplices, los dos somos… ¡Tan nuestros!

Augusto Bautista Candulo (ABC)

jueves, abril 27, 2006

La mitad mas importante...

Un día me dijeron que iba a encontrar a mi alma gemela.
-¿Alma gemela? pregunte yo. ¿Para qué?
En fin, uno a veces no la encuentra, o piensa que no la va a encontrar nunca. Se que en el final de la historia uno termina encontrándola.
El problema se presenta, cuando uno ve a su alma gemela y ella misma, no se da cuenta que uno es lo que es, o sea: SU MITAD MAS IMPORTANTE.
¡Ahí es cuando uno entra en razón, las cosas son peores de lo que uno se imaginaba!

Mi otra mitad se suspende por fuera de tu integridad, sin embargo hay una mitad ajena en vos, que presiento que ocupa Mi espacio. Es neto el componente de sugestión que tienen estas cosas…
Otra vez caminando por la calle, vi de nuevo a mi alma gemela. ¡Fue después de elaborar nuestro duelo!

Augusto Bautista Candulo (ABC)

domingo, abril 23, 2006

Cultura o Instrucción

Podríamos decir que la tautología de la hermenéutica de mi inteligibilización es cuasi un inescrutable hecho de locuacidad e instrucción, someramente descrito como culturización de lo intelectual o intelectualización de la cultura.
Podríamos decir también que es inmediata al sello que estampa la lectura en la mente del prodigio.
Para mi forma de conceptualizar, la expresión de "hermenéuiein", que representa la expresión de un pensamiento, tautológicamente cuando la realidad de la expresión se comprueba en su propia definición es un tema que respecta a la forma de interiorizar el conocimiento. Por eso mismo digo, que estamos inmersos en la cosmovisión que afecta a la cultura, a un medio de socialización, por lo que mi cultura apunta a una forma intelectual, no como en la misma desgracia de los individuos que no han alcanzado la ciencia en cuyo caso, su cultura apunta a la capacidad relativa de su propio avance.

Parrafo de "Ensayos sobre Cultura" Augusto Bautista Candulo (ABC)
Pablo Schirliski, Colaboro con el apoyo moral en la elaboración teórica de esta reflexión. GRACIAS

lunes, enero 30, 2006

Percepción de nuestro encuentro

Por mas tonto que se perciba nuestro encuentro. Por mas distante que me asumas...
Por mas que me mantengas en la penumbra. Por mas que no me aceptes. Por mas que remes el río de tu vida en el sentido mas opuesto a mi persona, aún mas opuestos que norte y sur. Por mas que intentes olvidarte. Por mas que no quieras ver que la realidad de tu vida me implora...
Al final del camino, cansada de la oscuridad, saturada de remar contra la corriente, exhausta de mantener el espacio que nos separa, siempre existo.
Por mas que me desborde en el afano de alejarte. Por mas esfuerzos que haga para erradicarte de mi vida. Por mas que interponga figuras intangibles en mi aparente felicidad. Por mas que construya y destruya sin tenerte...
Al final del camino mi alma implora a la tuya ese poco de afecto, que en mi cotidiano afano por alejarte, me regala la unica sonrisa sincera.
Exhausto de apilar sombras entre vos y yo. Cansado de buscar una vacuna o cura. Harto de tratar de erradicarte, me veo mas real que nunca y al contrario lo único que logro es que existas cada vez un poco mas. Te quiero mucho.

Augusto Bautista Candulo (ABC)

viernes, enero 27, 2006

El juego del Destino

Siempre que Pablo estaba feliz, el destino lo ponía entre el frió y el calor, en ese lugar intermedio colmado de desesperanza. El tipo caminaba por la cuerda floja, a veces seguro de sus pasos, a veces intentando no caerse al vació. Su enemigo principal siempre fue una mujer. Esa mujer de turno que le coartaba la paciencia.
Era un tipo muy meticuloso, las mujeres eran algo contra lo que no podía luchar, pero sin embargo su selección era exhaustiva. Siempre quedaba atónito con su pareja. Siempre que cosechaba, tras la siembra de la búsqueda a esa chica perfecta, se sentía a gusto. El tiempo lo perdía en la realidad de su perfección. Y así pasaban los años. Después de tanto peregrinar el camino del amor, se cruzaba un día de golpe con otra nueva peregrina, con esa nueva maravilla, que por menos perfecta que fuera lo atraía. En la lucha afanosa de la búsqueda de su nuevo amor, cometía errores. Dejaba en el pasado su antigua doncella y ponía en el pie del futuro su nueva promesa. Llenaba de energía su nueva casa, llenabase de placer con nuevos aires. La fluctuación del tiempo y su destino escrito lo colmaban de placer en la nueva hazaña. Lo llenaban de éxito siempre que peleara lo suficiente.
A veces Pablo enfrentaba situaciones más que perversas. Su nueva victima ofrecía ser victimaria. Entonces él, surgiendo cual hipsipila que dejó la crisálida, aprendía un poco más de ese temible enemigo, de esa terrible mujer montaraz. Seguro de si, avanzaba caminando a oscuras, ya que no gustaba de las cosas simples. La posibilidad se desvanecía, el plazo se hacia largo y su nueva mujer se perdía. Pensaba el futuro, la realidad, qué era lo que lo hacia descreer de su antigua pasión… El regalo de la nueva admiración o la realidad triste de vida, la pérfida agonía de la mujer equivocada, su antigua amante olvidada. Retratabanse sobre si miles de imágenes nuevas. Las cien mujeres más lindas. Las cien centollas más feas.
Pensaba siempre, si las cosas eran por malas que fueran, cosas al final buenas. Por ahí el hecho de su caminar por esa cuerda alguna vez, era el hecho decisivo. Debía caminar por esta, alternando pasos con tropiezos buenos. El final de aquella historia y el cultivo de la nueva…el fracaso de la nueva y la historia vieja ya sin gusto a siembra, con pocos brotes, abandonada.
Al final siempre encontraba alguna nueva flor, para regalarle el cielo. Y con ella, buscaban alguna estrella sin dueño, para adueñárselas ellos.
Siempre era así. Creo que siempre es así. Al final uno encuentra una Rosa y busca la estrella. Uno siempre arriesga su flor, para buscar la nueva. Uno siempre camina por la cuerda floja, esperando dar ese paso fatal…esperando que sea el paso que lo haga pisar la tierra. Y siempre es mejor caminar.
Hay que felicitar a Pablo, aunque sea por caminar. Hay que hacer firme la cuerda así otros pueden seguir su camino. “Dios guarde a los hombres, victimas de las mujeres hermosas”. Espero que Pablo de con su felicidad mas plena. No conozco el final de la historia. Quizás algún día, el destino me cuente en secreto, al fin lo ocurrido. Quizás ese día lo escriba, quizás no…al lector que goza conocer ese tipo de detalles, lo dejo con la incertidumbre, que goza jugando con este tipo de lectores curiosos.

Augusto Bautista Candulo (ABC)

El orden del pasado

Cuando te fuiste bordaste con hilo blanco encima de las letras del libro de mi vida usándolas como guía y dejaste mi pasado vacío. Te llevaste lo que compartimos en las malas, pero también todo lo bueno. El trabajo de mi vida de ahora en mas es el de destapar las manchas negras de mi pasado dejando tapadas las manchas rojas. Tomar el hilo de tus manos enredadas, desordenado y correr por tus páginas borrando todas aquellas peleas. Todo esto lo voy a hacer solo para que sea nuestro tiempo, de nuevo juntos, para completar los espacios en blanco con azul cielo.

Augusto Bautista Candulo (ABC)

Teoria del reencuentro

El reencuentro hace que se disipe la magia de nuestra historia. Prefiero no tenerte, nunca mas va a estar a mi lado tu sombra. Sin embargo la magia de tu recuerdo, siempre va a ser mi compañera.
Si te dejo de perder, en el eterno encuentro de nuestras almas, las cosas seguro van a ser diferentes. Esa sensación violenta que arreglaba mi vida, no va a existir y con ella se va a ir la magia de mi recuerdo.

Augusto Bautista Candulo (ABC)

Amarte sin que lo sepas

Veo gente todo el tiempo,
camino por la calle mirando.
Veo personas en esquinas,
personas altivas, personas pensando.

Veo mujeres todo el tiempo,
las veo y me están mirando.
Veo mientras pienso,
en vos tan diva, si me estas esperando.

Te veo todo el tiempo,
siempre estas ahí parada.
Sos la unica que no me mira,
sos la mujer que amo.

Y te amo sin que lo sepas,
camino amándote cada vez más.
Y espero el día en que me mires,
para besarte sin hablarte, ¿me besarás?

Augusto Bautista Candulo (ABC)

jueves, octubre 27, 2005

El amor en cama

Tomarte de las manos tomando nota del momento,
sentirte sintiendo único el contacto,
besarte con la boca amarga y endulzarla en tus besos.

Palparte buscando encender mis manos,
y encendidas ya quemándote el alma,
escucho tu ruego de placer frenando.

Y vuelvo a tocarte pensando fuerte,
se escuchan nuestros gritos y se escucha que siento!
Siento cielo en mis manos siento dolor en los pies.

Se estiran mis dedos en el momento
en que mas fuerte me duele. Sentimos los dos.
Y de nuevo tu boca se acerca frenando.

Es la tercera vez que te toco.
Nos palpamos y de nuevo el fuego
que enciende mi alma y nos enciende a los dos.

Charlamos un rato entre besos y abrazos,
acerco mi boca empezando y pregunto:
-¿Me amas tanto como yo a vos?

Responden tus brazos y contestas no.
Me hecho atrás me arrodillo y espero.
Me atacan tus labios con un:- Te amo mas yo!

Augusto Bautista Candulo (ABC)

viernes, octubre 14, 2005

La sonrisa de Bayonne

En sus calles estrechas, de casitas casi iguales
En sus tejados salpicados de antenas y de palomas
No supo el sol posarse, durante esos cinco días.

Se dice que sin sol no podemos vivir
Pero mucho más difícil es hacerlo sin sonrisas
Sin ellas son oscuras todas las esquinas y calles del alma.

Y no faltaron las sonrisas, que fueron muchas.
Y no faltaron los besos ni las sábanas calientes, que no fueron pocos.
Pero que nunca son suficientes.

GRACIAS PABLO CARDILLO
(Argentino y escritor. Un fornido caballero que esconde en sus palabras "alto poeta"!)

jueves, octubre 06, 2005

Sueños

Esa noche camine juntando piedras por la playa, esperaba encontrar en ellas un dejo de algún alma. Por suerte en invierno nos queda algo de intimidad. La luna llena, las estrellas, el mar inmenso, todo era mío. Mi sombra en la arena fría de la orilla, las luces de la Avenida Costanera, las carpas cuasi desarmadas, los dibujos en las paredes de los balnearios, todo eso hacia que me encantara ir a la playa. Pero más importante era para mí la soledad. Esa soledad de reencuentro con mi vida, con mi realidad inconmensurablemente nativa, increíblemente argentina, alocadamente sensible. El piso de la Capital no me interesaba tanto como la arena. El pavimento de las calles de Buenos Aires ya era mío, en cambio la playa, el mar, seguían siendo de ellos mismos, lo que no me impedía sentir pertenencia. Nadie podría dominarlos. Nunca tuve ganas de dominar ese espacio privilegiado, era su magia y lo intocable que podía llegar a ser lo que me atrapaba de él.
Mire un poco, cada vez mas extasiado. Sentí un poco de nostalgia, por los días de aquellos años, que se movían en mi recuerdo como un maremoto de fotos. Imágenes de mi tiempo costero… mi único tiempo quizás para estar sensible. Continué la marcha, cada vez un poco más rápido, cada vez más loco por llegar a la playita de Entre Ríos. Me saque la ropa en un acto de arrebato, y la acomode al lado de lo que quedaba del mangrullo. Corrí de nuevo a la zona lindante entre mi familia y la soledad de los medanos. Me metí al mar helado, sin importarme de nada. Nadé siempre en esa dirección que aleja del cemento, que acerca a la tranquilidad. No me detuve ni un segundo, pasaron los minutos, pasaron las horas, y seguía nadando. Me sentí fuerte, más fuerte que nunca, más Yo que nunca. Definitivamente ese era mi mar. No había otro en el que pudiera ser tan Todo y Nada. No existía otro lugar para mi tan mágico como ese. El agua de mi playa, esa misma jaula de almas que me visitaba en Barcelona y daba por un segundo a mi exilio en un temblor, la energía que me merecía la distancia, para poder afrontarla. Dejé de remar para pensar bien profundo, pensar bien fuerte. Estaba obnubilado, sentía la energía de la presencia. Arrastre un brazo por debajo del agua y noté que no me demandaba esfuerzo el hecho de flotar…estaba liviano, como el aire, como una pluma, como el cielo, que nunca se cae. Pensé mucho en todo y en todos, me desmoroné en un llanto que refería a mi emoción, a mi tristeza, a mi felicidad. Esa felicidad que tenía por estar ahí, compartiendo todo ese tiempo con una parte de mí, esa parte sumergida, esa parte de mi alma. Deje a un lado dos lagrimas y las vi volar, después entregue dos sonrisas y también se fueron con el viento. Me sumergí por un largo tiempo, en el que no necesitaba respirar. Abrí los ojos y me enfrente a ver. Me llené de energía y estaba listo para volver.
Emprendí el regreso, guiado por mi instinto, ya sin luz, sin ver la costa, nade en dirección correcta, como si un ángel o más me tomaran de los brazos y me llevaran derecho a casa. Salí del mar y me vestí mojado. Caminé por la playa unos metros y salí por mi salida. Entre a "Houses", otro de mis lugares. Subí las escaleras de ese departamento que siempre va a ser mío, y me encontré con mis amigos. Todos me preguntaron que me había pasado y les conté la verdad…
Les dije que caminaba por la playa y que una ola de sentimientos me invadió por un instante y que ese instante se hizo largo. Y que esa ola, me mojo para siempre.
Augusto Bautista Candulo (ABC)
Dedicado a Pablo Cardillo

Ojo al piojo...Carta al lector

Estimados amigos, no tan amigos, desconocidos y algunos etcéteras, que pasean buscando algo interesante:

El blog no muestra todas las publicaciones y archiva las más viejas. Todo esto empezó con una publicación, que a mi juicio es una de mis mejores... NO DEJEN DE VISITAR EL ARCHIVO DE SEPTIEMBRE. Allí pueden encontrar simples sopas de letras con tupé de frases inteligentes como "El narrador de nuestra historia de amor..." y quizás otras más, además de cuentos disimiles y antinaturales con toda naturalidad. Con el correr del tiempo a medida se amplíe el número de publicaciones ya no se verán en el inicio, se verán en los archivos.

Desde ya muchas gracias por leerme, la verdad que posibilitar que a alguien le guste lo que escribo es por demás AGRADABLE.

No duden en “usar” lo que les parezca útil, en decir a la persona que aman algo que encontraron por casualidad acá, en este humilde sitio.
¿De qué sirve escribir si nadie lee lo que uno escribe? Aunque es aún mas fútil escribir si nadie percibe que remuerde el alma en la lectura...que podría demostrar con lo leído algo de la sensación propia...que se puede destinar alguna que otra frase o pequeña "intentada" prosa a la mujer amada, al hombre amado, a esa que no nos ama, a ese que tal vez nos quiere menos...
Siempre para alimentar esa furia de sensibilidad que puede lograr algo tan mágico como la afirmación del amor.
Siempre para alimentarse uno, nutrirse de versos y ciertas pedorretas, que nos pueden llevar a parecer en el final del cuento, una persona mas pulcra en la expresión de la única realidad, esa que sentimos muy fuerte, esa que nos abraza en la penumbra. Esa realidad, la SENSIBILIDAD, da el amor y el odio, la pena y la alegría, el dolor y la fantasía, la frustración y la gloria, el placer y el asco, y así…

Chau y gracias……./un vermú a nuestra salú/

lunes, octubre 03, 2005

Ramón y María

Ramón y María se conocieron y desde ese día supieron que iban a amarse para siempre. Ramón veía en María a la mujer más hermosa del mundo, y María encontraba en Ramón al hombre más sincero y cariñoso de la tierra.
Siempre que se acercaba la hora del encuentro, un torrente de ilusiones corría por sus venas y el corazón parecía salírseles del pecho. Juntos eran invencibles, nada los asustaba; ni el tiempo, ni la muerte; y cuando la luna los sorprendía en la quietud de la noche podía vérselos en algún banco de la plaza del barrio, estrechados en un beso eterno y formando una silueta única. El resto del mundo no existía, ¿para que? Si se tenían el uno al otro.
Un día, de paseo por la costanera, se encontraron de repente abrazados, junto al río, jurándose amor eterno.
Hoy, después de veinte años, ya no están juntos. No se sabe bien que pasó; pero el destino les jugó en contra. Pareciera como que una tormenta de hastío y dolor hubiese caído sobre sus cabezas.
El barrio, y la plaza que los vio juntos, siguen ahí, en algún rincón de la fílcar; pero un chisme, de esos que vuelan como el colibrí, de lengua en lengua; llegó hasta mí y me enteré que: Ramón vive sólo en una pequeña casa junto al mar, rodeado de animales. Nunca volvió a enamorarse, ni pudo olvidar jamás a María. María en cambio se casó, tuvo hijos y se radicó, con su familia, en Tucumán. Ya casi ni lo recuerda, pero íntimamente sabe que un pequeño rincón de su corazón está ocupado, ocupado por un amor perdido en el tiempo. Y en las noches claras y serenas, cierra los ojos y puede distinguir, entre sombras, una silueta; la cual no puede enfocar bien. Pero, como una ola, la invade, por un rato, una inmensa felicidad.
GRACIAS PABLO FERNANDO SCHIRLISKI
(Argentino y macho. Un embajador del buen gusto)

domingo, octubre 02, 2005

A esa, a la que yo quiero

A esa, a la que yo quiero,
no es a la que se da rindiéndose,
a la que se entrega cayendo,
de fatiga, de peso muerto,
como el agua por ley de lluvia.
hacia abajo, presa segura
de la tumba vaga del suelo.
A esa, a la que yo quiero,
es a la que se entrega venciendo,
venciéndose,
desde su libertad saltando
por el ímpetu de la gana,
de la gana de amor, surtida,
surtidor, o garza volante,
o disparada -la saeta-,
sobre su pena victoriosa,
hacia arriba, ganando el cielo.

GRACIAS PEDRO SALINAS
(Poeta español nacido en Madrid en 1891 y fallecido en Boston en 1951)

sábado, octubre 01, 2005

No merece firma...

Cuando digo que estoy BIEN y es real, me recuerdo a mi mismo mintiendo, diciendo que estoy bien cuando realmente estoy mal y me pongo triste y por lo tanto MIENTO.....